LA KAHAL

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Origen de la Sinagoga o Kahál


 

La Kehiláh es una forma hebrea de decir Sinagoga mientras que la palabra hebrea bíblica haq·qahál es otra forma de decir la Congregación mundial de creyentes de YaH·WéH haElohím y de Yahoshúa HaMashiaj que se reunían con el fin de crecer en la Fe a través de los estudios bíblicos del Tanakh y el Brit Hadasha, encontrando en ellos toda la enseñanza del Mesías para su vida espiritual, moral y física. 

El término “mesianistas” proviene de la pronunciación hebrea “Meshi·ji·yím” nombre que por vez primera comenzó a ser empleado por lo no creyentes gentiles que entendieron incorrectamente el título Cristo como nombre propio, aplicándolo luego a las primeras comunidades en Antioquia de Siria, tal y como leemos en Hechos 11: 26.:"... y los discípulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquía." (RV1909, BJ, S.Ausejo,Straubinger, World English Bible, etc.) .


Debemos decir que los escritores de la Biblia se dirigían a sus compañeros de creencia empleando términos como: "los que creían en el Señor", "hermanos" y "discípulos" (Hch 5:14; 6:3; 15:10), "escogidos de Dios" , "amados" y "fieles" (Col 3:12; 1Ti 4:12), "siervos a Dios","siervos de Jesucristo" , "santos en Cristo" (Ro 6:22; Flp 1:1), "santos", "congregación de Dios" y ‘los que invocan al Señor’ (Hch 9:13; 20:28; 1Co 1:2; 2Ti 2:22). Estos términos de significado doctrinal fueron sobre todo de uso interno. Los de afuera llamaban almesianismo o a los "hombres de bondad" con el término  el "Camino" (Hch 9:2; 19:9, 23; 22:4), y los opositores judíos los solían llamar "la secta de los Nazarenos" o solo "esta secta". (Hch 24:5; 28:22.)

Estas pequeñas comunidades primitivas de creyentes en Yahoshúa tenían ciertas características:

La Kehilá y su lugar de reunión y adoración

 

Se reunían en grupos pequeños en los que se busca que la cualidad de expresar amor y la calidad sea sobre todo a lo cuantitativo, enseñanza que nos da Yahoshúa en el Brit Hadasha y los ejemplos del propio Tanakh.


En sus lugares de reunión la kehilá realizaba oración y alabanzas al Señor o zemi·rohth; entrenamiento homiléptico y misional, así como lectura de Tanakh y el Brit Hadasha (N.T.). El lugar acepto para las reuniones de creyentes, no eran lugares especiales o reservados, como pudieran ser las sinagogas, (quienes algunos llaman templos o iglesias) ya que el propósito de Yahwéh es que la aceptación de Yahoshúa sea una actitud de vida y no meramente religiosa, por lo que los primeros creyentes se reunían en sus propias casas, (Hch 2:46 5:42 28:30) Por lo tanto, lugares de reunión eran las propias casas de los hermanos y hermanas en la fe de Yahoshúa y que amablemente se habían ofrecido para compartir su cariño, amor y edificación espiritual. La verdadera iglesia /gr. ekklesia) no era el edificio sino la Kehilá (palabra hebrea designativa de una reunión de creyentes en Yahoshúa.) o la eklesia (palabra griega) De todos modos, hemos de tener en cuenta que el apóstol Pablo usó también la "Sinagoga" para la enseñanza y para reunirse con sus hermanos judíos a quienes deseaba transmitir las enseñanzas del Rabí de Nazaret. No olvidemos que la costumbre en la sinagoga era la de dar la oportunidad al visitante de hablar a la asamblea con palabras de estímulo finales y sin duda eso lo aprovechó muy bien Pablo y sus compañeros en sus viajes misionales de enseñanza. 

Ciertamente las Sinagogas eran lugares muy apropiados para enseñar pues en ellas se hacía la lectura y el comentario de la Torá y de las Haftarot a las que les seguía la predicación o exhortación. Leemos que Mesías enseñó y predicó en las sinagogas por toda Galilea (Mt 4:23). De igual manera, Lucas registra en Hch 13:15, 16 : "Y después de la lectura de la ley y de los profetas, los príncipes de la sinagoga enviaron á ellos, diciendo: Varones hermanos, si tenéis alguna palabra de exhortación para el pueblo, hablad. Entonces Pablo, levantándose, hecha señal de silencio con la mano, dice: Varones Israelitas, y los que teméis á Dios, oid:..." lo que demuestra que tanto Pablo como Bernabé usaron la "sinagoga" para hablar y predicar la buena nueva mesiánica. 

Cuando Pablo entraba en una ciudad, por lo general iba primero a la sinagoga y predicaba allí, dando a los judíos la primera oportunidad de escuchar del Reino mesiánico, y después iba a los gentiles. En algunos casos pasó un tiempo considerable, pues predicó durante varios sábados en la sinagoga. En Éfeso enseñó en la sinagoga por tres meses, y después que surgió oposición, se retiró con los discípulos creyentes utilizando la sala de conferencias de la escuela de Tirano durante unos dos años. (Hch 13:14; 17:1, 2, 10, 17; 18:4, 19; 19:8-10.)

Por lo tanto aunque Pablo utilizó la sinagoga como lugar de evangelización de sus amigos y hermanos judíos no la utilizaba como lugar de reunión para la congregación o Kehilá del Israel de Yahwéh y Yahoshúa. Tampoco celebraba reuniones dominicales como si fuese en una iglesia de la cristiandad, porque utilizaba el Shabath o día de descanso judío, para predicar a los judíos, pues ese era su día de reunión en la sinagoga. Por eso se comprende bien por qué los creyentes del Señor al formar sus propias congregaciones eklesias o kehilás, siguieron el modelo básico que ya existía en la "sinagoga judía".


Estructura organizativa de la Kehilá

 

Al seguir básicamente la estructura organizativa de la Sinagoga, las primeras Kehilás de asambleas de creyentes del Mesías creían que el hecho de tener un clero o estructura fuese aun incluso para cuestiones administrativas era muy contrario a las revelaciones del Señor, motivo por el cual en las primitivas reuniones todos hablaban en orden y participaban de todas las cosas en común para el mutuo enriquecimiento del pueblo mesianístico recién llegado. No eran seguidores de ningún hombre o mujer terrestre, sin embargo, reconocían que YAhwéh estructuró un ministerio o servicio a los demás de acorde con los dones conferidos y no estableció jerarquías eclesiásticas, ni Vicarios o voceros de Dios en la Tierra ya que solo uno era su maestro y solo uno su Cabeza (1 Cor.11:3). La estructura de servicio de las primeras comunidades de creyentes quedó reflejada en Efesím/Efesios 4:11,12 y en Hechos 13:1. Aunque todos se consideraban una "hermandad en la fe", no se sentían superiores a nadie, ni siquiera por el hecho de ser israelitas de sangre. Formaban una colectividad de misioneros y misioneras alabadores del Señor cuyo propósito de asociarse en congregación o kehilá era facilitar su crecimiento espiritual como "personas maduras", capaces de tomar sus propias decisiones, hombres y mujeres "plenamente desarrollados" que correctamente no admitirían más que un solo cabeza espiritual, el de su Mesías Yehoshúa. La mujer igual que el hombre tenía el alto privilegio de representar al Señor realizando la obra misional evangélica. Shellajím/Hechos 14: 21-23.

En las reuniones de Estudio bíblico se urgía la necesidad imperante de que todos los miembros tubiesen convicción profunda. Este tipo de convencimiento no era algo que se adquiriera sobre una base de mero movimiento religioso, debía ser conseguido por el individuo a través del estudio, la meditación, el razonamiento, y las conclusiones personales mediante la guia del Espiritu Santo solicitado en oración. La exhortación inspirada "Prueben para sí mismos” la voluntad de Dios, requiere claramente que se mantenga esa clase de pensamiento personal. 

Algo que caracterizaba a las antiguas sinagogas era el almacén para los rollos de las Escrituras. Por cuestión de seguridad, la costumbre más antigua debió ser guardar los rollos fuera del edificio principal o en una habitación separada. Con el tiempo se guardaron en un arca portátil, que se colocaba en su lugar durante el servicio religioso. En las sinagogas construidas posteriormente, el arca pasó a ser un elemento arquitectónico más, pues se construía dentro o sobre la pared. Por cuestiones prácticas la Kehilá o comunidad de creyentes del Mesías también debió asemejarse a la sinagoga y disponer de una buena Biblioteca con diversas traducciones bíblicas (tanto en rollos como en códices) para uso de los presentes reunidos. 

Junto al arca y frente a la congregación estaban los asientos de los oficiales que presidían como "principales" la sinagoga durante el servicio, esto lo notamos cuando leemos lo registrado en Marcos 5: 22: "Y vino uno de los príncipes de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vió, se postró á sus pies". Es patente que entonces había más de un "principe" oficiando en la sinagoga; de igual manera que en la congregación de Elohím debía de haber oficiales que presidían pues Hechos 20: 28 (RV.1909) indica: "Por tanto mirad por vosotros y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual ganó por su sangre.". Aquí el término "obispos" proviene del griego "episkópous" o del hebreo "lif·qi·dhím" (plural) o "pa·qídh" (singular) y significa literalmente "aquel que supervisa".

Había también en la sinagoga los "ministros" o "asistentes" de los presidentes pues leemos acerca de Yahoshúa en Lucas 4: 20 lo siguiente: "Y rollando el libro, lo dió al ministro, y sentóse: y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él". Es muy semejante a lo que existía en la Kehilá del I siglo EC. pues leemos en 1 Timoteo 3: 8 (RV.1909) lo siguiente: "Los diáconos asimismo, deben ser honestos, no bilingües, no dados á mucho vino, no amadores de torpes ganancias". Además estaba el enviado o mensajero de la sinagoga que era como un portavoz (ángel) o representante de la asamblea local. Una designación similar, "ángel", aparece en los mensajes que Jesucristo envió a las siete kehilás o congregaciones de Asia Menor. (Apocalipsis 2:1, 8, 12, 18; 3:1, 7, 14.) 

La Toá se leía desde una tarima que tradicionalmente se encontraba en medio de la sinagoga. Alrededor de los tres lados había bancos para el auditorio, posiblemente con una sección separada para las mujeres. Sin embargo la Kehilá del Mesías se diferencia de la sinagoga en que NO existían asientos reservados especiales para supuestos "distinguidos" ni siquiera una sección aparte para las mujeres o los niños. Las familias debían estar en sus lugares todos juntos y los que presidían debían ejercer con humildad su enseñanza tanákhica y con verdadero amor hacia sus hermanos y hermanas (Romanos 12: 8), de esta manera seguirían el ejemplo del Maestro de Nazaret en Mateo 23:6 (RV 1909) donde señaló amonestadoramente sobre la vieja práctica talmúdica rabínica diciendo: " Y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las sinagogas, y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres Rabbí. Mas vosotros, no queráis ser llamados Rabbí; porque uno es vuestro Maestro, el Mesías; y todos vosotros sois hermanos. Y vuestro padre no llaméis á nadie en la tierra; porque uno es vuestro Padre, el cual está en los cielos. Ni seáis llamados maestro; porque uno es vuestro Maestro, el Mesías." 

Al parecer, la orientación del edificio era un asunto importante en la sinagoga, pues se intentaba que los adoradores estuvieran en dirección a Jerusalén (Ver Daniel 6:10.) Sin embargo, la orientación del lugar de culto para la kehilá mesianista no representó ningún problema serio en el siglo I EC. dado que se seguía la pauta que marcó Yahshúa en Juan 4:21,23 (RV1909): "la hora viene, cuando ni en este monte, ni en Jerusalem adoraréis al Padre...ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que adoren. " 

Parece ser que el culto que se realizaba en la sinagoga consistía en alabanza, oración, recitación y lectura de las Escrituras, comentario y exhortación. Para la alabanza se empleaban los Salmos. El modelo a seguir en la Kehilá del primer siglo era exactamente similar a éste.

Un aspecto de la adoración realizada en la sinagoga era la recitación de la Shemá, o lo que equivalía a la confesión de fe judía. Recibía su nombre de la primera palabra del primer texto utilizado, "Escucha [Schemá`], oh Israel:Yahwéh nuestro Elohím es un solo Yahwéh". (Dt 6:4.) La parte más importante del servicio religioso era la lectura de la Torá, o Pentateuco, que se hacía los lunes, jueves y todos los sábados. En muchas sinagogas la lectura de la Torá estaba programada para que se abarcase en el transcurso de un año, mientras que en otras abarcaba tres años. Debido a la importancia que se daba a la lectura de la Torá, el discípulo Yaacov pudo decir a la Asamblea Apostólica de Jerusalén: "Porque Moisés desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le predique en las sinagogas, donde es leído cada sábado" (Hch 15:21.RV1909.). La Misná (Meguilá 4:1, 2) también habla de la práctica de leer perícopas (pasajes) de los profetas, que recibían el nombre de las Haftarot, cada una con su comentario. Cuando Yahoshúa entró en la sinagoga de su pueblo, Nazaret, se le dio uno de los rollos que contenían las Haftarot para que lo leyese, después de lo cual comentó sobre lo leído (Sefer de Isaías), como era la costumbre. (Lu 4:17-21.). La kehilá del siglo I EC. seguía esa misma costumbre e incluso se leían las epístolas apostólicas que transmitían los mensajeros o enviados, y en esto se parece mucho al servicio que se hacía en las sinagogas. (Mt 4:23; Hch 13:15, 16.)

Entre otros aspectos diferenciadores entre la sinagoga y las asambleas o kehilás de creyentes están los siguientes: las sinagogas locales reconocían la autoridad del Sanedrín de Jerusalén; sin embargo las congregaciones de creyentes tenían un solo cabeza, el Mesías Yahoshúa, no tenían ningún Vicario visible como un cabeza Papal o Colegio Cardenalicio, no disponían de ninguna "Santa Madre Iglesia", ni en Roma ni en ninguna otra parte. El Espíritu del Mesías dirigía las kehilás mesiánicas de todo el Orbe. A veces era necesario que se formasen Concilios para cuestiones determinantes y por eso llegó a realizarse el primer Concilio de Apóstoles, presbíteros y hermanos en la iglesia de Jerusalén pero todos ellos dependientes del Mesías, según muestra con claridad el capítulo 15 de Hechos.

Cada cristiano mantenía una relación personal con YAHWEH a través de Yahoshúa haMachiaj, el Sumo Sacerdote, sin la intervención de otra persona humana (Rabe) ni la necesidad de su mediación. Cada cristiano era parte integrante de "un sacerdocio real", "una nación santa".

Por supuesto que los oficiales de la kehilá mesianista tenían autoridad bíblica. Pero, no obstante, esa autoridad era siempre usada para el servicio a otros, no para tenerlos subordinados, como el clero actual de la cristiandad papal o del judaísmo rabínico actual. Esa autoridad era para apoyar, aconsejar, incluso amonestar, pero nunca para dominar o someter a vasallaje. Donde surgía la duda, el cisma o el error, la manera de abordarlo era mediante su refutación, con argumentos veraces, a través de la persuasión de las Escrituras Sagradas, nunca mediante coacción o intimidación u opiniones humanas. Yehoshúa dijo: "Porque uno solo es vuestro Maestro; y vosotros sois todos hermanos". Por eso, este principio del Mesías comporta toda aclaración de textos bíblicos como por ejemplo el de Hebreos 13: 17: "Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas como quienes han de dar cuenta, para que lo hagan con alegría, sin quejarse, porque esto no os es provechoso." Por tato, el mandato de Cristo no se limitaba sólo a la prohibición de ser llamados "líderes", sino en contra de que alguien asumiera la posición o el oficio de líder, llevando a la práctica ese tipo de control autoritario. La palabra griega del texto de Hebreos es peithomai que se traduce como "ser obediente" , el Theological Dictionary of the New Testament (Abridget Edition) dice: "Esta palabra asume acepciones tales como ‘confiar’, ‘estar convencido’, ‘creer’, ‘seguir’ e incluso ‘obedecer’. No podemos nunca pensar que la comunidad de creyentes primitiva del siglo I fuese una sometida a la "Regla de san Benito" o de "entrar por el aro" por que lo manda tal o cual hombre terrestre o una colectividad humana como una especie de colegio cardenalicio Inquisitorial.

También hay que añadir que la existencia de "pastores" en la kehilá, comporta el sentido de "guías", que actúan como tales en obra de pastoreo amoroso y tierno. En la medida en que la guía dada se acomodara a las enseñanzas de Mesías y en la medida que el pastoreo manifestara su espíritu, una respuesta positiva sería lo pertinente y el camino correcto en cuanto que representaría la sumisión a sus enseñanzas (Las de Mesías). Incluso en asuntos no tratados específicamente por las Escrituras, el creyente habría de cooperar libremente mientras ese consentimiento no rebasara los dictados de la propia conciencia entrenada bajo los principios de las Escrituras. En este sentido, es digno de mención las palabras muy acertadas del Cardenal católico romano Joseph Ratzinger , y hoy papa Benedicto XVI, quien en 1968 dijo: "Aun por encima del papa como expresión de lo relacionado de la autoridad eclesiástica se halla la propia conciencia, a la que hay que obedecer en primera instancia, si fuera necesario incluso en contra de lo que diga la autoridad eclesiástica ". 

Por lo tanto, el significado básico del término griego utilizado en Hebreos 13: 17 (peithomai) implica que la consentimiento a ser pastoreado surge como resultado de tener 'confianza’, de estar ‘convencido’ y ‘creer’ en lo que proviene de esos pastores es siempre lo que ya ha venido de Mesías y mencionado en las Escrituras, y sobre esa base él o ella responden positivamente. Como hermanos y hermanas, han entrado en una asociación voluntaria de creyentes, y a lo que se incita es a una respuesta libre, pacífica, de buena gana, sin nerviosismo o estremecimiento, sin miedos ni sobresaltos, sobre la base de trato amable; ya que así se llevarán a cabo los trabajos de pastoreo de esos hombres con mayor gozo, y hacerlo de otra manera no reportaría ventajas para aquellos mismos a quienes se sirve. No se realiza como consecuencia de una obligación impuesta autoritariamente, es evidente que dicha "confianza" ha de ser ganada. 

Hay que decir además, que ni en las sinagogas ni en las congregaciones o kehilás de creyentes se hacían recaudaciones o colectas, y, sin embargo, en ambas podían hacerse aportaciones benéficas o suministraciones para la asamblea de los santos, sus ministros y los pobres. (2Co 9:1-5.)

Creencias en la Kehilá primitiva

Toda la Kehilá se consideraba Uno en Yahwéh y en Yahoshúa (Juan 17:21 1 Cor 6:17) y reconocían que la diferencia complementa y no confronta por ello se reunían libremente Judío-Gentil, Hombre y Mujer, esclavo y libre, en fraternidad, en fiestas de amor gozoso y compañerismo agradable en compartir ágapes. Gálatas 3:26-29; Judas 12. Pronto se dieron cuenta que muchas de las tradiciones judaicas si bien en sustancia venían de Yahwéh , en la practica eran formas de hombres que habían llegado en algunos casos a establecer una religión lo que en principio solo fue una Enseñanza o modo de vivir (denominado por otros como "el Camino", Hechos 24:14. y también denominada por el judaísmo tradicional opositor como "secta de los Nazarenos" o Netzarím. Ver Hechos 11:19;24:15. ), por ello tomaban la enseñanza de la tradición autentica y desechaban la práctica religiosa del hombre en tanto el discernimiento en las Escrituras bajo el poder del Rúaj ha qódesh (Espíritu santo) les permita ver, daban muchísima preferencia al uso del nombre divino distintivo Yahwéh sin superstición alguna, de modo que lo santificaban en la debida forma por medio de su testimonio activo a otros, de esa manera seguían el mandato en la oración modelo o "Padrenuestro" que su Maestro les había enseñado a "Santificar Su Nombre" (YAHWÉH). La enseñanza pública y privada y la forma de vida en expresar amor a su prójimo se manifestaba en acciones altruistas y sociales encaminadas a la mejora de la sociedad en donde vivían. Aunque colaboraban y obedecían al estado y sus representantes, en asuntos políticos se mantenían en absoluta neutralidad. De ninguna manera fueron trinitaristas ni papistas, aunque si reconocían la divinidad que Yahoshúa el Hijo tiene por su propia naturaleza otorgada por el Padre Yahwéh haElohím (Colosenses 1:15-18). Sabían que en el futuro ocurrirían grandes señales anunciadoras del fin del sistema humano de gobernación y que la presencia de Yahoshúa estaría manifiesta. Profundamente creían en la Nueva Era Mesiánica donde se cumplirían hasta literalmente las palabras de Isaías 11: 6-10 bajo la gobernación mundial de la “Nueva Jerusalén” que acontece después del período de la gran tribulación y la llegada cósmica del Mesías con sus ángeles poderosos para recoger a los que son suyos (Revelación/Apocalipsis 21:2) Creían además en la Restauración o Regeneración de todas las cosas, incluidas las personas que habían muerto en el pasado y yacían "en el sueño" del sepulcro (Juan 5:28,29; Mateo 19:28; Hechos 3:21.)

Que el YAHWEH les bendiga a todos los que han leído esta página y comprenden que Yahosúa es Machiaj y Adón para la Gloria de Elohím El Abba y para la libertad de aquel que lo acepta como Su Salvador y Rey. ¡Amén! y ¡Amén! 

 

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