LOS KIBBUTZÍM

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Jóvenes israelitas kibbutzniks, fotografiadas por K H Jack Vainuska. Foto cedida por gentileza de la Oficina Central del Keren Hayesod de Jerusalén.

Kibbutz Dan Gadna de la película Éxodo
Kibbutz Dan Gadna de la película Éxodo

Hace unos años recibimos el correo electrónico del entonces Ministro de Asuntos Exteriores de Israel, el señor Silvan Shalom, en la que, entre otras cosas, nos recordaba a las comunidades en la Diáspora que: "...Israel ha sido siempre una visión de futuro también. Un futuro donde los niños judíos puedan crecer libres y orgullosos, inmersos en su legado nacional y disfrutando además, de todas las oportunidades que brinda la era moderna, y gozando de plena participación en el trazado del destino de nuestro pueblo. Un futuro en el que vivamos en paz y con seguridad. Un futuro en el que Israel cumpla con la promesa bíblica de ser una "Luz entre las naciones"..."

Ciertamente esas palabras siguen hoy tan vivas como entonces. Son aspiraciones muy loables para nuestra juventud, un tiempo en que hay un florecimiento de la vida, un tiempo en que se disfruta de comparativa libertad con relación a pesadas responsabilidades; y un tiempo en que se mira al futuro con el anhelo intenso de adquirir mayores gozos y alegrías para el devenir.

El Kibbutz, opción integradora para la juventud


Vivir en el campo, trabajar y estudiar, esta es una escelente opción para muchas jovenes judías de diferentes países que sus aspiraciones no están puestas en carreras universitarias. No es una vida fácil vivir en un kibbutz pero hay muchos jóvenes que lo han hecho con el objetivo de obtener una independencia social y económica. El programa Telem, por ejemplo, ofrece empleo asalariado por un año, estudios vespertinos y vivienda para las etíopes liberadas del ejército.

Ami Ronis, miembro del Kibbutz Naan, lleva adelante un programa especial (Telem) para muchachas inmigrantes etíopes, "Primer Hogar en la Patria". Durante muchos años el programa brindó asesoramiento y referencia a inmigrantes de Rusia, Gran Bretaña y Europa Occidental para asentarse en un kibbutz de su elección. 

Esto estableció el concepto que posteriormente se adaptó para responder a las necesidades de las jóvenes etíopes, una de las cuales podéis observar en las fotos que nos han cedido. Según Ami, "La premisa es que quien provee tres factores básicos - empleo, estudios y vivienda, en un ambiente enriquecedor y de apoyo- contribuye a mejorar la imagen personal de los participantes y aporta a su sensación de pertenecer a la sociedad israelí y al país. Las jóvenes pasarán a ser independientes y harán su propia contribución a la sociedad."

El kibbutz se compromete a emplear a las jóvenes y las participantes reciben salario completo. Hoy en día hay alrededor de 80 participantes en el programa, tanto chicos como chicas, algunos de los cuales reciben un sueldo mensual bruto de NIS 3.000 (660 dólares E.U.A.)...." De ahí que se les exige trabajar como cualquier otro empleado, llegar a tiempo y ser disciplinados. Además, obviamente, se les exige estudiar. Éste es uno de los objetivos del programa y el que no estudia no puede permanecer en el programa. Hay un asesor académico que aconseja y asiste durante los estudios. No tienen que pagar vivienda ni gastos de manutención, de modo que podéis ahorrar mucho dinero.

"La forma de vida en el kibutz amplía tus horizontes y aumenta tu confianza y seguridad personal. La meta es ayudar y crear las condiciones en las que los graduados del Programa sean independientes y puedan contribuir a la sociedad."

 

Jóvenes israelitas kibbutzniks, fotografiadas por K H Jack Vainuska. Foto cedida por gentileza de la Oficina Central del Keren Hayesod de Jerusalén.

¿Qué es ser Kibbutznik?


Cuarenta y cuatro jóvenes judíos, que participan en el 95 o curso de hebreo del Kibbutz Ulpán están todos en la etapa 'antes del matrimonio' y en el proceso de enamorarse del Kibbutz y de Yisrael. De los 4.000 alumnos que han estudiado en el ulpán, 80 eligieron quedarse en el kibutz.


Una muchacha de Uzbekistán y un muchacho de Francia formaron pareja y quieren establecerse en el Kibbutz Hazorea. "Los miembros del Kibbutz Hazorea aún reconocen el calor de la absorción de inmigrantes y del sionismo," dice Aliza Dvir, directora del ulpan de la Agencia Judía en el Kibbutz Hazorea durante 16 años, y agregó: "La existencia de 'familias adoptivas', por ejemplo, indica que los miembros aún desean invitar a los estudiantes del Ulpán a tomar un café en la tarde. Se han encontrado familias adoptivas para todos los estudiantes que participan actualmente en el Ulpán."


El saber no es posesión de hombres solamente, grandes mujeres de nuestra historia lograron deslumbrar al mundo entero por sus cualidades y sabiduría práctica. La investigación ciéntífica, médica, tecnológica avanza a pasos agigantados, y vosotras las jovenes judías, estais bien preparadas para afrontar los nuevos retos del mañana.


Pensar siempre que otras jóvenes, como vosotras, en el pasado lograron empresas que en un principio parecían imposibles de llevar a cabo; ¿quién pensaría que las 200.000 hectáreas del desierto del Néguev lograrían convertirse en ríos de vida y que los frutos producidos en las plantaciones se exportarían a muchas naciones del mundo?.

La pena de todo esto, es que hoy en día en este año 2008 apenas existan Kibbutzim en Yisarel subvencionados por el Estado Hebreo como antaño.

¡Joven judí@, alza tu cabeza y vigoriza tu energía, tu rescate está próximo y el final de la Dispersión del poder del Pueblo Santo está por acontecer (Daniel 12:7). ¡Mira hacia lo alto hacia las montañas de Yisrael de donde vendrá tu ayuda y oye la voz de Yah·wéh Ha-Elohím! (Tehilím/Salmos 121:1,2). 

¿Escucharás tu también la voz de Él? ... Deseamos de todo corazón que tu respuesta sea afirmativa.


NOTA sobre la foto arriba: Israel ha salvado de la muerte a decenas de miles de Falashas (judí@s etíopes) . ¿Qué han hecho las naciones delmundo por salvar a los demás? 

 

Jóvenes israelitas kibbutzniks, fotografiadas por K H Jack Vainuska. Foto cedida por gentileza de la Oficina Central del Keren Hayesod de Jerusalén.

¿quién puede ser voluntario en un Kibbutz (o Ulpan)


Cualquiera, entre 18 y 35 años, puede ser voluntario en un kibbutz (algunos kibbutz aceptan voluntarios de mayor edad). Los kibbutz aceptan voluntarios durante un período mínimo de dos meses y un periodo máximo de seis meses. En el kibbutz, los voluntarios podrán vivir y respirar la atmósfera del kibbutz, y durante su estancia se benefician de muchas de los aspectos sociales y materiales del kibbutz. La oportunidad de tomar parte en el estilo de vida único de un kibbutz es una experiencia que no encontrará en ninguna otra parte del mundo.

Los voluntarios están invitados a participar en muchas de las actividades sociales de los kibbutz. Existen diferentes publicaciones en los kibbutz disponibles para los voluntarios así como proyecciones de cine; gimnasio, pistas de tenis, baloncesto, futbol o la piscina están abiertos también a los voluntarios. En algunos kibbutz, los voluntarios son invitados a sumarse a las festividades en el kibbutz para ocasiones especiales como días de festividad sagrados, bodas o el día de la independencia.

Los voluntarios trabajan 8 horas al día, 6 días a la semana. A cambio se les ofrece alojamiento gratuito en el kibbutz, 3 comidas al día, servicio de lavandería gratuito y una pequeña cantidad de dinero cada mes. Además de esto, los kibbutz organizan diferentes viajes por Israel para los voluntarios. En general, los kibbutz ofertan trabajo en tres categorías diferentes: la agricultura y ganadería, el turismo, y los servicios.

 

El trabajo agrícola, obviamente, depende de las estaciones, por lo que no todos los tipos de trabajo agrícola están disponibles para los voluntarios durante todo el año. Además, es importante destacar que en algunos tipos de trabajo como, por ejemplo, atender a los animales sólo aceptan a voluntarios que estén dispuestos a permanecer durante más de 3 meses. Este tipo de trabajo en el kibbutz es muy variado: recolección de fruta (plátanos, aguacates, dátiles, manzanas, litchis, naranjas, etc); plantación de, por ejemplo, tomates, papas y plantas; trabajar con los sistemas de riego; cultivo de peces y pesca, granjas de pollos, pavos o incubadoras de huevos, trabajar con las vacas: en los establos o en las salas de ordeño, etc.

Los servicios incluyen el trabajo en la cocina, el comedor y en la lavandería. A veces los voluntarios trabajan en la jardinería, el taller de metal, en el cuidado de los niños, etc.

Por último, es importante destacar que a pesar de que los deseos específicos de los voluntarios en cuanto al tipo de trabajo que desean realizar se toman en gran consideración, es la disponibilidad de los distintos lugares de trabajo lo que determina en que trabajaran los voluntarios.

Jóvenes israelitas kibbutzniks, fotografiadas por K H Jack Vainuska. Foto cedida por gentileza de la Oficina Central del Keren Hayesod de Jerusalén.

La vida en el kibbutz


En cada kibbutz, un líder de voluntarios es asignado a los voluntarios. El líder es la persona de contacto con la administración del kibbutz. El líder de voluntarios está a cargo de los voluntarios del kibbutz y cualquier petición o problema que los voluntarios pudieran tener se le debe comunicar al líder de voluntarios. El primer día en el kibbutz el líder se reune con los voluntarios recién llegados y les explica la rutina diaria y las normas del kibbutz. Los voluntarios realizan un corto recorrido por el kibbutz y se les explican los diferentes tipos de trabajo que podrán realizar.

Los voluntarios viven en habitaciones de entre 2 a 4 personas por cada habitación (en función del kibbutz y de la temporada). Seis días a la semana los voluntarios trabajan 7-8 horas al día en el kibbutz. El trabajo depende de la disponibilidad y de la necesidad de los kibbutz, pero si es posible, el voluntario líder siempre está dispuesto a tratar de satisfacer las solicitudes individuales de los voluntarios.

Los voluntarios pueden utilizar gratuitamente la lavandería del kibbutz y reciben tres comidas al día. Cada día, alrededor del mediodía, se sirve un caliente, delicioso y nutritivo almuerzo en el comedor común. En algunos kibbutz el comedor común sólo sirve el desayuno y el almuerzo. En este caso, los voluntarios disponen de una cocina y tiendas de comestibles para cocinar la cena para ellos mismos.

Una vez al mes, con un día de duración, se organizan salidas turísticas para los voluntarios, y cada tres meses una visita de tres días. Los voluntarios son libres de utilizar las instalaciones deportivas del kibbutz la piscina o el span. En la mayoría de kibbutzim, también existen un pub y una discoteca, incluso se organizan fiestas para los voluntarios y para la población más joven.

El kibbutz asegura los voluntarios con un seguro de salud. Si cualquier situación exige un tratamiento de salud, los voluntarios pueden acudir al médico y enfermera del kibbutz.

Cada mes, los voluntarios disponen de tres días libres. Los voluntarios pueden decidir cuándo "utilizar" los días libres. Una pequeña suma de dinero, de alrededor de 400 NIS se da a los voluntarios cada mes. A su llegada, se les pide a los voluntarios que dejen un depósito en el kibbutz (entre 300-400 NIS) como garantía de las pertenencias del kibbutz que usarán los voluntarios durante su estancia. El depósito se devuelve a los voluntarios, después de dos meses en el kibbutz.

De acuerdo con la ley del Estado de Israel, los voluntarios necesitan cambiar su visado en la oficina más cercana del Ministerio del Interior. Este cambio de visado cuesta unos 110 NIS y en la mayoría de kibbutzim el dinero se devuelve a los voluntarios después de un período de dos meses. Para el cambio de visado, también se requieren dos fotografías tamaño pasaporte. Después de llegar al kibbutz el líder de voluntarios ayuda a los voluntarios a prorrogar por tres meses su visado de voluntario. Después de este período, el visado puede ser prorrogado por otros tres meses.

 

 

Pero en un Kibutz no es todo color de rosa, también existen peligros que afrontar

He aquí algunas experiencias de jóvenes afrontando peligros

MAAYAN LEVIN (11 años y medio- Kibutz Nir Itzjak)
MAAYAN LEVIN (11 años y medio- Kibutz Nir Itzjak)

Sus padres Cintia y Claudio , ambos de 41 años. Tiene otras dos hijas, Tali de 9 y Adi de 3.
Claudio trabaja en el gallinero del kibutz

 

Creo que el que vive esta situación hace mucho, como yo, ya no tiene miedo. Sé que tengo dónde resguardarme y estar más segura. Sé que la situación no es normal y sí que a veces da miedo, pero hay una habitación blindada,  hay estructuras en las que esconderse..No es normal, pero esta es la situación.


La primera vez que me pasó me pregunté por qué tengo que vivir una situación así, por qué los árabes nos hacen esto, y entonces me explicaron que no son todos los árabes.


Si no hay un lugar seguro donde protegerse, hay que tirarse al suelo y cubrirse la cabeza con las manos.A mi nunca me pasó ya que cuando hubo alarmas siempre estuve al lado de un sitio al que podía ir a cuidarme. Ahora en las ciudades también está la “Cúpula de Hierro” que destruye los misiles en el aire.


Claro que a pesar de todo, tengo miedo. Por ejemplo, cuando viajamos en ómnibus a la escuela, el viaje lleva 15 minutos .Y se toma en cuenta que también allí pueden caer los Qassam, los cohetes y morteros. Y pienso qué pasa si justo hay alarma cuando estamos en el ómnibus. Hoy de mañana justo hubo alarma cuando estábamos por subir al ómnibus y nos resguardamos en esos refugios especiales..


Cuando oigo la alarma yo no corro enseguida .Camino . Muchos niños corren histéricos y gritan, pero yo sé que si corro, para mi va a ser peor, y trato de ir más tranquila.


De todos modos, a veces siento miedo de morir, de sufrir heridas, de todo…


No pienso que otros niños viven más tranquilos…Al menos, si hay guerra, mejor estar acostumbrado y saber cómo actuar. No que yo quiero que haya guerra, pero sí quiero saber qué hacer cuando pasa algo.


Pienso también en los niños palestinos de Gaza.Sé que también en Gaza hay gente dañada y que también allí hay gente que quiere la paz. Me imagino que hay gente allí que se siente como nosotros, que tiene miedo..Quizás si cambian allí al gobierno, las cosas irán mejor. Me parece que los controlan de una forma que no sirve.

Los adultos creo que piensan igual que yo. Están a favor de que haya paz y no creen que todos los árabes son malos sino que hay también buenos. No nos enseñan a odiar al otro lado.


Hay algo interesante …esta situación, aunque da miedo, también me dio cosas buenas. Yo antes tenía muchos miedos y hasta me daba miedo a veces de subirme a algunos juegos peligrosos en un Luna Park, pero ahora ya no me da miedo, porque pienso si paso ésto, mejor alegrarme si voy a un parque.
Pero claro que también hay cosas muy malas, como cuando muere gente o sufren heridas. Y cuando eso pasa, me digo a mi misma que ojalá no nos pase a nosotros.


Muchas veces hubo daños en casas de gente  que conozco personalmente, también de amigos mios..y eso duele mucho.


A pesar de todo, amo el lugar en el que vivo. Y los cohetes Qassam no cambiaron eso para nada.

 

GALI ATZILI HAAS (13 años- Moshav Timorim)
GALI ATZILI HAAS (13 años- Moshav Timorim)

Cuando hay situaciones como la de estos días, con alarmas y cohetes, me da miedo, siento palpitaciones, me pregunto qué va a pasar, cómo vamos a estar. Cualquier sonido fuerte me hace latir fuerte el corazón porque pienso que es una alarma, aunque no lo sea.


Creo que uno no puede realmente acostumbrarse a algo así tan desagradable. Pero es cierto que cuando pasa tantas veces, al menos ya sé lo que es, ya no me sorprende totalmente. O sea, ya sé cómo actuar, pero eso no significa que me siento mejor por eso.


El gran problema es que en casa no tenemos refugio y lo único que podemos hacer es tirarnos al piso en el corredor , apretados, y taparnos la cabeza con las manos. Así nos explicaron.


Cuando hay alarmas, yo trato de contar los estallidos que se sienten después, para tratar de adivinar cuándo me puedo levantar.


Lo que más me preocupa es que ya sé que hubo casos en los que los cohetes cayeron sobre casas.Y como sé que también cayeron en mi casa, me da miedo porque nuestra casa no es muy fuerte y siento que puede desmoronarse arriba de nuestras cabezas.


Tengo miedo de que haya guerra y sé que nosotros, los civiles, somos los más expuestos.
La verdad es que pienso también en lo que viven los niños palestinos en Gaza y lamento si nosotros a veces los dañamos, pero creo que el problema es que su gobierno no los cuida y no actúa bien.


Si el Primer Ministro viniera a mi moshav, le diría que tiene que pensar en nosotros. El está en su oficina, cómodo…y quisiera que sepa cómo vivimos porque hay gente que sale muy mal de esto. Sé que él intenta protegernos, pero hay que solucionar esta situación.


Me da miedo pensar qué pasará cuando yo sea grande.También están los problemas con Irán y me pregunto si vamos a poder seguir viviendo así…No es natural pensar que la guerra siga mucho tiempo. Yo me veo viviendo en paz, pero luego de muchos intentos de lograrla…

Yo soy optimista por naturaleza. Lo que está pasando con los cohetes hace difícil ser optimista, pero no imposible.

 

ITAI   ITZJAKI (13 años y medio, Moshav Nir Israel )
ITAI ITZJAKI (13 años y medio, Moshav Nir Israel )

A mi me gusta mucho la zona en la que vivo a pesar de los problemas. Pero el lugar en el que vivo está al alcance de los cohetes. Cuando oímos la alarma , luego oímos la salida de los misiles anti misiles de “Cúpula de Hierro” , entramos al refugio, esperamos y luego salimos..No es agradable, pero no siempre es tan terrible.


Sé que no es natural vivir así..Molesta mucho no poder salir de casa y estar a sólo 20 segundos de la pieza protegida.Estamos como encerramos en casa .Yo soy más indiferente, pero hay otros que tienen más miedo. Es cuestión de carácter. Yo trato de no tomarme duramente las situaciones complejas.
No es que no hago caso a las indicaciones.,Sí entro al refugio y me cuido.Pero los cohetes no me dan miedo. Tengo miedo de otras cosas en la vida…


Bueno, la verdad es que a veces sí pienso que me puede caer un cohete en la cabeza.Ya pegó uno en la calle justo enfrente de la casa de un amigo mio.Lo que nos ayuda mucho es esto de la “Cúpula de Hierro” que nos protege.Esto nos da sensación de seguridad.


El problema es que me siento muy desconectado, que como por seguridad no hay estudios y yo vivo un poco lejos, no puedo encontrarme con mis amigos y estoy como encerrado.


No es normal vivir así, lo sé…a veces pienso que desarrollé un mecanismo para sentir que el problema no es tan serio y que basta con entrar al refugio cuando hay alarma. Hay gente que no logra nunca acostumbrarse,pero yo creo que es posible porque si uno sabe cómo funciona y entiende que el refugio protege y también la “cúpula de hierro”, entonces no está tan expuesto.

 

De todos modos, entiendo que vivir así influye en cómo uno se va sintiendo.Por eso cuando hubo algo así intenso, hubo gente que se fue por unas semanas a otros lados.


Hay gente que dice que hay que dejar que disparen y que la “cúpula de hierro” tiene que destruir los misiles y así van a frustrarse.Pero creo que si nos disparan, también nosotros tenemos que reaccionar. No es que quiero guerras, creo que soy  un poco de izquierda y quiero la paz, pero no me parece que podemos estar sin hacer nada. Esto hay que terminarlo.

 

Para cuando sea grande, quisiera que haya paz, sería muy bueno, sería muy agradable vivir en paz con los árabes.Pero no sé si se concretará.

 

ORI COHEN (12 años, Kibutz Ein Hashlosha)
ORI COHEN (12 años, Kibutz Ein Hashlosha)

No sé si la situación en la que vivimos es especial, porque ya nos hemos tenido que acostumbrar.
El problema es que tenemos que estar siempre alertas, despiertos, no pensar nunca que está todo bien y que podemos olvidarnos del tema. Cuando hay una situación así, hay que estar muy atento.
Por ejemplo, no podemos ir caminando despacio de un lugar a otro ni tampoco salir a lugares muy abiertos. Esta situación influyó en cómo yo vivo. A veces hay que estar mucho tiempo dentro de un refugio chico y cerrado. Nos sentimos que vivimos amenazados.


Lo que a mi personalmente más me cuesta en esta situación es que no somos libres, tenemos que estar encerrados en casa.

 

Sé que en guerras siempre hay víctimas y heridos. Está claro.Le pasa a gente que uno conoce y gente que no.También hay daños materiales. Hay gente que pierde su casa.Eso siempre es difícil.


Esta situación no diría que influyó en mi personalidad..No creo que me haya cambiado…aunque quizás no me di cuenta de ello..Eso sí puede ser.


Cuando alguien de afuera oye sobre lo que pasa acá, quizás no cree que esto puede suceder realmente y dice que no puede ser…es que no es fácil.


Yo estoy acostumbrado, pero igual a veces me da miedo. Si uno oye un estallido, claro que uno se pone un poco nervioso. Y lo que me molesta es por un lado estar encerrado aunque quiero salir, pero también el miedo  que me da pensar que quizás me pase algo.


Me siento más seguro en la escuela que en casa, porque hay allí muchos adultos que saben qué hacer cuando cae un cohete, además estoy con todos mis amigos y siento que la protección es mayor.Todos allí se preocupan mucho por nosotros. Y cuando llego bien a casa, mis padres están tranquilos porque ven que no me pasó nada.


Hubo situaciones en las que sentí el peligro de cerca. Hace un año estábamos programando salir de vacaciones y justo una noche antes se oyó la alarma y cayó un cohete en la casa al lado de donde estábamos. Hubo por eso escape de gas,,,todo dio muchos nervios.


Pienso a veces en el tema de la paz y la guerra.Espero que haya paz. Quiero no tener que vivir con miedo, sentirme más libre , y saber que nadie va a sufrir.


A veces pienso también en los niños palestinos y me da pena porque ellos no tienen protección cuando hay guerra. Pero los terroristas tratan de quedarse con nuestro país y por eso nos atacan, a los civiles. Nosotros sólo tratamos de defendernos y a veces, por error , también gente inocente  se ve perjudicada.


Si viera al Primer Ministro le diría que hay que dedicar esfuerzos a tratar de lograr la paz, que si nos atacan no siempre hay que responder al fuego y que si avanzamos hacia la paz, todos saldremos ganando. Podríamos vivir juntos, sin guerras…sin tener que lastimarnos mutuamente. Sería todo mucho mejor, sería más agradable vivir así.


A mi me gusta mucho la zona en la que vivo, acá nací…y los cohetes no lograron arruinarme ni cambiarm

 

Niñas procedentes de Russia de visita a un Kibbutz

¿Cómo ser voluntario en un kibbutz?


Hay dos maneras diferentes de acogerse al programa de voluntarios en los kibbutz:

1.- Ponerse en contacto con el representante local del kibbutz y registrarse a través de su oficina

La inscripción mediante el representante del kibbutz en su país puede ser algo más costosa, pero es la única forma de inscribirse y tener garantizada la colocación en un kibbutz directamente a su llegada a Israel. El representante del kibbutz en su país ayuda a los voluntarios a arreglar todos los trámites burocráticos (es decir, seguros médicos y formularios de inscripción) garantizando que los voluntarios pueden ir directamente a los kibbutz.

2.- Inscribirse directamente a través del Centro de Programas en Kibbutz

Para el registro directo usted necesita ponerse en contacto con el Centro de Programas en kibbutz, ya sea por e-Mail (kpc @ volunteer.co.il) o por fax (972 (0) 3 523 9966). Su mensaje debe incluir su nombre, número de pasaporte y nacionalidad, fecha de nacimiento y la fecha de llegada. Además, tendrá que escribir un poco sobre su profesión u ocupación. Sin embargo, a su llegada (sobre todo en las temporadas altas) no hay ninguna garantía de que usted será colocado en un kibbutz inmediatamente después de su llegada. Usted podría tener que esperar unos días en un albergue antes de encontrar un lugar libre en un kibbutz. Al elegir inscribirse directamente en el Centro de Programas en kibbutz, es importante saber que se da prioridad a los voluntarios pre-registrados que llegan a través de los representantes locales de los kibbutz. Dicho esto, también hay que decir que el Centro de Programas en kibbutz suele complacer a todos los solicitantes, no rechazando las solicitudes de voluntariado en un kibbutz.

Al llegar a Israel, es necesario que usted vaya al Centro de Programas en kibbutz, en la calle Frishman (en la esquina de Hayarkon) en Tel Aviv, a fin de registrarse y recibir una colocación en un kibbutz. Antes de ir a la oficina asegúrese de llevar: Su pasaporte y un certificado médico que acredite que está física y mentalmente sano.

 

Allí deberá abonar la cuota de inscripción y el seguro de salud de voluntarios en el kibbutz. Este seguro cubre todos los aspectos posibles de la atención sanitaria de urgencia que un voluntario puede necesitar mientras trabaja en un kibbutz o en cualquier otro lugar en Israel bajo la supervisión del kibbutz. El seguro es válido siempre y cuando los voluntarios se encuentren en el kibbutz (hasta un año), y abarca todo tipo de medicina de emergencia es decir: ambulancia, sala de emergencia, hospitalización, etc. También deberá disponer de un billete de vuelta (fecha fija o abierta) y al menos de 800 NIS en efectivo.

El Centro de Programas no le cargará ningún extra si decide cambiarse de un kibbutz a otro (si hay plazas disponibles) y la cuota de inscripción es válida por un año. Todos los voluntarios que pagan su inscripción en la oficina, recibirán gratis una camiseta del voluntariado en los kibbutz.

Enlaces relacionados:

Representantes locales de los kibbutzim

Programa de Centros Kibbutzim 

Centro de Programas de voluntariado en kibbutzim

Ulpan Kibbutz

Lista de Ulpan Kibbutz



.AM YSRAEL JAI!! - ¡ PUEBLO DE ISRAEL…VIVE ! 

Contribuido gracias al Keren Hayesod de Jerusalén


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Notas: 

Todas las citas bíblicas empleadas en las páginas, a menos que se diga otra fuente, están extraídas de: Reina Valera Revisada (1995) Bible Text [computer file] / Sociedades Biblicas Unidas. —electronic ed.—Miami : Sociedades Biblicas Unidas, 1998. (Logos Library System)

Las imágenes de la mayor parte de las jóvenes nos han sido cedidas gratuitamente por la institución Keren Hayesod. La Agencia Judía lleva a cabo en muchos paises de la Diáspora, una amplia variedad de actividades educacionales y sociales en cuyo marco decenas de miles de judíos y otras personas que tienen derecho a ser acogidas bajo la Ley del Retorno se benefician de una educación judeo-sionista de calidad, variadas actividades culturales y asistencia en muchas áreas destinadas a prepararlos para una inmigración exitosa a Israel

 

 

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