VELO EN EL CULTO

Cubrirse la cabeza con velo durante el culto

 

 

El apóstol Pablo indicó a la iglesia-hogar de  Corinto que las mujeres deberían llevar una cobertura para la cabeza cuando oraran o profetizaran en la iglesia-hogar. De esta manera, reconocían al Mesías Yeshúa como Cabeza de la iglesia. Pablo también dijo que a la mujer se le ha dado el cabello largo natural “en lugar de prenda para la cabeza”. En esta ocasión el apóstol estaba escribiendo a los creyentes de Corinto, que vivían entre europeos y semitas, y para quienes la largura del cabello marcaba una diferencia entre varones y mujeres.

 

Por otra parte, a las esclavas y las mujeres adúlteras se les rapaba la cabeza. Pablo señaló que el cabello largo de la mujer era una prueba natural de su posición. En consecuencia la mujer llevaba algún tipo de cobertura para la cabeza como “señal de estar bajo autoridad” cuando ore o profetice en la comunidad nazarena, y así demostrar ante otros, entre ellos los ángeles, (o bien los emisarios enviados por sus dueños a ver lo que se hacía en la iglesia) su reconocimiento personal del principio de liderazgo. (1Co 11:3-16.) No cabe duda de que las profetisas de la antigüedad, como Débora (Jue 4:4) y Ana (Lu 2:36-38), actuaron así cuando profetizaron.

 

Corinto era una colonia romana y reflejaba esa cultura. Las mujeres romanas eran dadas en matrimonio durante los primeros años de su adolescencia. El velo era un elemento cultural de servicio en el matrimonio. Se esperaba que fuese usado por las mujeres romanas fuera del hogar. No llevarlo las habría calificado como:

 

1. una mujer deshonrada

 

2. una prostituta

 

3. una pareja lesbiana dominante

 

4. una "nueva" mujer” (un movimiento social de igualdad y libertad activa en la sociedad romana en el siglo I)

 

Una mujer que alardeara de este modo habría avergonzado públicamente a su marido y hubiese dado una impresión equivocada sobre la iglesia a los visitantes y la comunidad. Cristo hace hombres y mujeres libres, ¡pero cada uno tiene la obligación de limitar su libertad por la causa de Mesías! ¡Las Mujeres y hombres, esposas y esposos creyentes están llamados a vivir para la salud y el crecimiento de la Reino! Es el tema de I Corintios 8-10 y continúa en el capítulo 11.

 

Por lo tanto, fue debido a las costumbres comunes de la época (Corinto), el apóstol Pablo afirmó que era natural que el hombre tuviera el cabello más corto que la mujer. Como ya dijimos, en aquel tiempo era una vergüenza para una mujer que se la rapara o trasquilara. El Elohím le había dado el cabello largo “en lugar de prenda para la cabeza”, pero Pablo explicó que el pelo largo natural de la mujer, que era una gloria para la mujer, no la excusaba de cubrirse la cabeza con una “señal de autoridad” al orar o profetizar en la iglesia-hogar. Si aceptaba este hecho y se cubría la cabeza en tales circunstancias, la creyente demostraba su humildad. De este modo glorificaba tanto a su cabeza marital como a YHVH, el Cabeza de todos. (1Co 11:3-16.)

 

Aquella discusión de Pablo en cuanto a cubrirse al cabeza en 1 Corintios 11 no se limitada únicamente a las mujeres, sino también está dirigida a los hombres.  Como es usual, en Corinto, el problema proviene de 2 direcciones. Como una señal de su estatus de elite social, algunos hombres cubrían sus cabezas cuando dirigían en la adoración en grupo como lo habían hecho en el paganismo. Como una señal de su emancipación social las mujeres se quitaban sus velos matrimoniales cuando dirigían en la adoración en grupo (ver a Bruce W. Winter, After Paul Left Corinth, págs. 121-141). Este texto únicamente aplicaba a los corintios romanos. En la vida judía y griega las mujeres normalmente no se cubrían la cabeza.

 

 

¿Qué hay de las palabras paulinas:  “QUE LA MUJERES GUARDEN SILENCIO”?

I.     I. Algunos opinan que esta no es una declaración hecha por Pablo, sino una adición tardía (ver a Gordon Fee, New International Commentary, “I Corinthians”, págs. 699-708), usualmente basada en algunos manuscritos griegos (a saber, MSS D, F, G; un MS de la Vulgata; el padre de la iglesia latina Ambrosiaster, después del 384 d. de C.), la cual colocó a 1 Co. 14:33-34 después del v. 40.

    II.  Pablo está mencionando la carta de la iglesia, la cual declara los puntos de vista falsos de los grupos que causaban división. Pablo lo menciona, pero para negarlo. Sin embargo, ésta prolongada discusión (por ej., 1 Co 14:33-35 o 36) no encaja con los “eslogans” primeros de Pablo. No es simplemente una declaración modificada de Pablo, sino un argumento continuado.

     III. Pablo se está refiriendo a un grupo problemático de mujeres quienes estaban perturbando el servicio de adoración ya sea con lenguas, profecías, o preguntas. La exuberancia de ellas en su nueva libertad en Cristo estaba causando dificultades culturales en el evangelismo y en la adoración.

     IV. Pablo está limitando a las mujeres, no a profetizar públicamente, sino a evaluar a los mensajes de los otros profetas (a saber, a los profetas varones), lo que estaba implicando que ellas tenían autoridad sobre de ellos (Santiago Hurley, Men and Women in Biblical Perspective, págs. 185-194 y Wayne Grudem, The Gift of Prophecy in I Corinthians, págs. 239-255).

 

    V.  Pablo está tratando con varias situaciones en 1 Co. 11:5 y 14:34.

           A.    Una es una iglesia en casa (es decir, 11:5) y una es la iglesia reunida (o sea, 14:34

           B.     11:5 está dirigido a mujeres solteras y 14:34 a mujeres casada

           C.     Alguna mujeres eran ingobernables o demasiado franca.

     VI. La variedad y el número de interpretaciones muestra la incertidumbre de los intérpretes modernos relacionados a las prácticas de adoración de Corinto (ver Bruce W. Winter en After Paul Left Corinth) y por lo tanto, de las congregaciones cristianas del primer siglo. ¿Era el problema:

 

1.      Local (es decir, exclusivo de Corinto)?

2.      De la cultura romana del primer siglo?

3.      Un abuso de los dones?

4.      Un intento de dominar a las mujeres?

5.      Un intento de imponer una estructura judía?

6.      Un punto de vista falso de los grupos divisivos en Corinto?

 

Parece que este contexto ambiguo está abierto a múltiples interpretaciones.  Estas interpretaciones dicen más acerca de los prejuicios del intérprete que de la intención que Pablo tenía.  Un texto bíblico que ha sido y puede ser entendido de tantas maneras por creyentes sinceros no puede ser usado de una manera definitiva no dogmática para restringir el lugar y función de las mujeres en la iglesia o la relación entre hombres y mujeres de todas las edades y culturas. Nos sorprende que algunos creyentes releguen la discusión de 1 Corintios 11 que tiene que ver con el cubrirse la cabeza de hombres y mujeres como un asunto cultural (aunque Pablo este apelando a Génesis 1-3), mientras que, al mismo tiempo, demandan los límites de Pablo de las mujeres en la iglesia como un principio para todas las edades.  Es esta falta de consistencia que causa tantos problemas en la interpretación.  Una buena discusión corta de este complicado y emocional tema se encuentra en How to Read the Bible for All Its Worth por Fee and Stuart, págs. 61-77 o Gospel and Spirit, por Gordon Fee.

 

1 Corintios 11:4 en varias traducciones:

 

NASB “Que el hombre tenga algo sobre su cabeza mientras ora, desgracia su cabeza”

 

NKJV “Si el hombre ora o profetiza teniendo sobre su cabeza un tapado, deshonra su cabeza”

 

NRSV “Cualquier hombre que ora o profetiza con algo sobre su cabeza, desgracia su cabeza”

 

TEV “Así que, el hombre que ora o proclama el mensaje de Cristo/Dios en culto público con su cabeza tapada, demuestra falta de respeto a Cristo”

 

NJB “Porque cualquier hombre que ora o profetiza con su cabeza tapada, demuestra irrespeto por su cabeza”

 

 

Tenemos aquí un juego de palabras del vocablo “cabeza”. El 2º uso de la palabra “cabeza” se refiere al Mesías (ver TEV). Pablo está tratando con una cultura romana cuyas formas y símbolos son exactamente lo opuesto a los de la cultura judía (es decir, los hombres sí se cubren sus cabezas). El asunto central no es quién se cubre la cabeza, sino el símbolo de (1) el origen o (2) humildad, ambos tienen significado teológico.

 

 

Ha sido sugerido que la situación histórica en Corinto:

 

1.      Que los líderes sociales, políticos o financieros dirigían la adoración con la cabeza cubierta para diferenciarse del hombre común y corriente

 

2.   Que los judíos en la sinagoga de Corinto requerían a las mujeres usar un velo y los creyentes judíos esperaban lo mismo en la iglesia

 

Hay una tensión teológica entre este versículo, el cual parece afirmar a las mujeres en roles de liderazgo en la adoración publica con la cobertura que les era socialmente aceptable, comparado con 1 Co. 14:34-35, donde las mujeres (o al menos las “esposas”, v. 35) se les prohíbe hablar en la iglesia.

 

Algunos grupos usan el capítulo 11 como el texto bíblico para apoyar lo que creen, mientras que otros usan el capítulo 14. Debe admitirse que la clave de este pasaje es la situación cultural histórica del primer siglo en Corinto, pero qué aspecto especifico, era el asunto no está claro a nosotros aun hoy.  La iglesia del 1er siglo sabia del liderazgo de las mujeres en el A.T. y estaba consciente del uso que Pablo hacía de las mujeres para el ministerio (ver Ro. 16). Ellos comprendían el problema que había en Corintio, así como la cultura romana de una manera que nosotros no podemos hacerlo hoy. Por ello, ¡el dogmatismo es inapropiado!

 

El libro reciente, After Paul Left Corinth: the Influence of Secular Ethics and Social Change, por Bruce W. Winter, págs. 121-141, ofrece valiosa información de la literatura y arte romanos. Este, y otros artículos (por ej., el de E. Fantham, “The ‘New Woman’: Representation and Reality”, en Women in the Classical World, capítulo 10, y P. W. J. Gill, “The Importance of Roman Portraiture for Head Coverings in I Corinthians 11:2-16”, TynB 41.2 (1990): págs. 245-260 y “In Search of the Social Elite in the Corinthian Church”, TynB 44.2 (1993): págs. 323-337), muestra a los interpretes modernos cómo el Corinto del siglo I era romano y no griego en cultura.

 

Con esta nueva información documentada del Corinto romano del primer siglo, es posible comenzar a ver los asuntos culturales a los que Pablo se enfrentaba en este libro.

 

1.      Pablo no se está refiriendo a la cultura judía ni a la cultura griega en lo absoluto en este contexto.

 

2.      Pablo se está dirigiendo a dos grupos con estatus sociales élites en Corinto:

 

a.  Los creyentes varones de la elite social adinerada mostraban su posición al cubrirse sus cabezas al dirigir la adoración pública, como era la costumbre de esta clase social cuando dirigían la adoración civil religiosa greco romana. Se exhibían vanidosamente ellos mismos.

 

b.      Las esposas de la clase élite adinerada se estaban despojando de sus velos, los cuales culturalmente se esperaba los usaran, pero lo hacían para hacer gala, no solo en Mesías, sino también para hacer una impresión social, como lo hacían las otras mujeres romanas de la época.

 

3.      Los ciudadanos de status del Corinto romano , quienes tenían curiosidad de la fe mesianística y de sus prácticas de adoración, no iban directamente a ninguna reunión sino que  enviaban uno o dos “mensajeros” (“Agelous” de 1 Co. 11:10 puede referirse a los siervos o representantes enviados a nombre de sus dueños) para observar la convocación.

 

Esta información histórica, social y cultural ayuda a que tenga sentido un pasaje bíblico muy difícil y controversial. También hace que encaje en otros textos en 1 Corintios, ¡lo que obviamente refleja el contexto único del Corinto del siglo 1º!

 

No hay duda de que la psotura paulina hizo mella en muchas iglesias fundadas por Pablo y durante los primeros siglos las creyentes usaban velos durante el culto como así atestiguan los escritos siguientes:

 

“Por causa de los ángeles”; al decir “ángeles” se está refiriendo a los hombres justos y virtuosos. Que use el velo para no ser causa de tropiezo y guíe a la fornicación. Clemente de Alejandría (195 d.C.)
 
Este asunto han entendido bien los corintios mismos. De hecho, hasta este mismo día, las vírgenes (al igual que las mujeres) se cubren con el velo. Los discípulos aprueban lo que los apóstoles ordenaron. Tertuliano (197 d.C.)
Sepan que se trata de la cabeza entera. La región que se debe cubrir con el velo, ocupa el mismo espacio que el cabello cuando éste se halla suelto… Las mujeres paganas de Arabia te juzgarán. Porque no solo cubren la cabeza, sino la cara también. Tertuliano (197 d.C.)

 

La mujer no debe presentarse con la cabeza descubierta. Tertuliano (197 d.C.)
 
Pero amonestamos a las mujeres que no dejen esta disciplina del velo ni por un momento, ni siquiera por una hora… Te ruego, seas tú madre, o hermana, o hija virgen, cubre tu cabeza. Tertuliano (197 d.C.)
 
Que todas las mujeres tengan la cabeza cubierta con una tela opaca, que no sea un velo transparente, porque eso no cubre en verdad. Hipólito (200 d.C.)
 
¿Qué hará la mujer cristiana si descuidara esta ordenanza? ¿Callará la oración espontánea de agradecimiento? ¿Se enfrentará a la tentación sin el arma de la oración? ¿Dejará de cumplir con su Señor, privando a un alma necesitada de un testimonio? ¿Desafiará al Señor y menospreciará su mandato, orando y testificando sin el velo? ¿Deshonrará a su Señor o usará el velo durante todo el día para así encontrarse todo el tiempo en comunión con su Dios, dispuesta para testificar? Crisóstomo (344-407 d.C.)

 

La postura nazarena de hoy:

 

Hoy en día es todo lo opuesto a la situación de Pablo en Corinto. ¡En nuestros tiempos, el Evangelio podría verse limitado si a las mujeres inteligentes no se les permite compartirlo o no se les permite guíar! ¿Cuál es el objetivo final del culto público? ¿Acaso no es la evangelización y el discipulado de nuevas personas dentro y fuera de la iglesia-hogar?

 

 

Nuestras hermanas diaconisas, o también las vírgenes consagradas ejercen autoridad bajo la guía de los pastores guías, pero no se sientes obligadas a cubrirse en todo momento y acciones. Por ejemplo cuando bautizan a las nuevas hermanas no llevan ningún velo, o cuando están en el Avivamiento o culto nocturno familiar para la fecundación donde es evidente que todos los cuerpos de los cónyuges están desnudos o lo mismo podríamos decir que sucede en el bautismo en general.

 

¿Puede sentirse YHVH y Yeshúa contentos y honrados con el culto de las mujeres? ¡Como un todo, la Biblia parece decir: “Sí”!  La iglesia nazarena no ha de sentirse influenciada o manipulada por el feminismo moderno.

 

YHVH, en Mesías, libera al esclavo y a la mujer. Bajo ninguna circunstancia permitamos que un texto de fuerte contenido cultural (Corinto romana en el siglo I) le impida ver todo el cuadro. Algo más, como intérpretes bíblicos sabemos que la Iglesia de Corinto fue una iglesia dividida. Los dones Del Espíritu Santo eran deseados y ostentados, y las mujeres bien pudieron haber participado de ello.

 

También pensamos que Éfeso se vio afectada por los falsos maestros, quienes tomaron ventaja de las mujeres utilizándolas como predicadoras suplentes en las Iglesias domésticas de la ciudad.

 

Esto no quiere decir que no deba usarse velo alguno en la Iglesia-hogar. Durante la ceremonia del ordenamiento de la “vírgenes consagradas” ellas llevan un velo rojo como símbolo de la sangre redimida del mesías. El Altísimo ha establecido símbolos que tienen significado espiritual profundo, entre ellos tenemos: la inmersión en agua, la cena del Mesías, los lavamientos de pies y cuerpos.

 

¿Se debería usar el velo hoy en día en la iglesia-hogar?

 

 

Algunos entienden que debe usar el velo sólo en el momento de la oración durante el culto público.  Sin embargo en vista del entendimiento del principio de igualdad en el Mesías quien es el cuerpo y a la vez cabeza de la iglesia-hogar nazarena donde “no hay esclavo ni libre,… ni varón ni hembra” algunas iglesias determinan que una circunstancia local, como fue en la antigua Corinto, no debe influirnos hoy en día.(Ver Gálatas 3:28)

 

Por otra parte, tampoco debemos a los ojos de otras personas visitantes dar la impresión de estar bajo leyes islámicas o de ser extremistas.

 

Pablo quiere dejar en claro que la relación que está señalando entre el hombre y la mujer no tiene nada que ver con su valor delante de YHVH y Mesías. Por eso dice “Sin embargo, en el Señor, ni la mujer es independiente del hombre, ni el hombre independiente de la mujer. Porque así como la mujer procede del hombre, también el hombre nace de la mujer; y todas las cosas proceden de Elohím” (1 Corintios 11:11-12).

 

Pablo quiere que los Corintios entiendan que una mujer debe actuar y vestir como una mujer, y que el hombre debe actuar y vestir como un hombre. Por eso enfatiza tanto la diferencia entre la manera en que ambos deben usar su cabello (hombres, corto; mujeres, largo). En el hombre, el cabello largo se consideraba afeminado y era contrario a la costumbre tanto judía como griega. Pero para la mujer, el cabello largo es como un velo natural. Parte del significado de velo en el texto es la manera de usar su cabello: decorosa y femeninamente (v. 15).

 

Es claro, como vimos, que en el contexto cultural en el que fue escrita esta carta el velo tenía un significado que ya no tiene hoy en día (especialmente en occidente), lo mismo que el uso de prendas la el vestido de hombres y mujeres (pantalones) Por lo tanto, es muy difícil aplicar el principio del velo de la misma manera en que era aplicado en la cultura Corintia pero no es un principio universal.

 

En muchas iglesias hoy ya no se usa el velo eclesial en el culto público. Lo importante es que debemos mostrar respeto en la manera en que vestimos y actuar y que queremos honrar el orden de los guías, el complementarismo, y la modestia que apuntan a los atributos divinos en el culto público.

 

 

 

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